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En el exterior, Bernini busca una relación directa con el interior mediante una fachada con pórtico, coronado entre volutas con las armas de los Pamphili, y retomando el eje interior para hacer homogénea esta estructura con la del altar. BORROMINI: Junto con Bernini es el máximo exponente de la arquitectura barroca en Roma. Pero su obra representa la antítesis de la de Bernini. Al contrario que éste, menosprecia de modo flagrante la tradición clásica y realiza construcciones extravagantemente complejas. Concibe el arte como imaginación que se superpone a realidad y la sustituye. Persigue la máxima concentración espacial, evita masas afila los perfiles y los expone a una luz radiante. Invierte son frecuencia la función de la perspectiva, sirviéndose de ella para reducir en vez de para ampliar el espacio. Rechaza los tipos constructivos, los modos habituales de distribuir el espacio. Para é1, la construcción es el producto de un impulso que va desde la planta al último detalle ornamental.

San Carlos de las Cuatro Fuentes (Roma, 1634-40) En 1634, Borromini recibió del procurador de los Trinitarios Descalzos españoles el encargo de construir, muy cerca del palacio Barberini, el monasterio de San Carlo alle Quattro Fontane o «San Carlino». El artífice se encontró con una serie de dificultades a la hora de planificar el proyecto, debido a las escasas dimensiones y a la forma irregular del solar donde había que construir. La arquitectura barroca española no presenta el carácter europeo de espléndidas creaciones urbanísticas o de edificios singulares por las especiales condiciones económicas y sociales (periodo de fuerte crisis económica). La Iglesia desempeña un papel fundamental, pues su fuerza económica es mayor que la de otros posibles clientes. Además el espíritu contrarreformista y el auge de nuevas órdenes religiosas (jesuitas) suponen la necesidad de nuevos edificios. Como contraste, la pobreza en la construcción de edificios civiles, que sólo ofrece algunos ayuntamientos y plazas mayores, y la escasez de arte cortesano. Sin embargo Galicia alcanza una significativa importancia por el número de nuevas construcciones.

Tampoco el urbanismo europeo encuentra equivalente en Madrid hasta el siglo XVIII. Sólo la construcción de las “plazas mayores” adquieren cierta relevancia. Estas se convierten en lugar de concentración artesanal, centro ciudadano y espacio para espectáculos. Normalmente son de planta rectangular o cuadrada y sirven para armonizar el espacio de las calles adyacentes, tienen viviendas en todos sus laterales que le confieren uniformidad, por sus fachadas similares; y los bajos son porticados y albergan comercios. Sobre el patio, se alzan tres o cuatro plantas con balcones y el ático suele estar retranqueado. Sigue en su trazado el tradicional esquema de planta rectangular empleado en la de Madrid, así como también su alzado de cuatro pisos, siendo el primero porticado y los restantes con balconadas. Ya se ha dicho que el barroco gallego alcanzó las cotas máximas de la Península, tanto por su calidad como por su cantidad. Y esto es tanto más cierto sin nos referimos al siglo XVIII, una de las épocas más esplendorosas para el arte en Galicia.

Con su epicentro en Santiago, la arquitectura barroca gallega sigue una evolución en la que va despojándose de lo superfluo, para centrarlo todo en lo geométrico, en lo espacial. Se introduce el vacío activo, utilizando planos colocados en diferentes posiciones que generan una discontinuidad de superficies y formas abiertas, buscando efectos de profundidad. Se trata de conseguir las más bellas perspectivas. De ahí las voladas cornisas, las descomunales chimeneas y los desproporcionados campanarios. Revestimiento barroco de la cabecera de la Catedral (Vega y Verdugo/J. Torre del reloj de la Catedral de Santiago (Domingo de Andrade, finales del S. XVII). Además de su repercusión sería también interesante el rastrear sus orígenes. Schubert la deriva de los alminares musulmanes, Bonet la relaciona más con las torres renacentistas sin olvidar las aportaciones del propio Andrade. No sabemos si cuando se hizo la torre se colocó o no el reloj aunque es muy posible esto último.

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